12 ene 2006

Perseguir un espejismo. Abandonar todo por un amor incierto.

Este relato fue enviado por un visitante de "Amores en red"
Mi mamá y mi papá llevaban casados casi 40 años. Vivían en Buenos Aires, en una típica casa de barrio en La Paternal. Entre ellos, nunca se mostraron muy cariñosos. Tampoco conmigo ni con mis hermanos. Hace algo más de dos años, durante la cena, mamá le anunció al viejo que había conocido a alguien por Internet y que había decidido irse a vivir con él. Papá pensó que la vieja bromeaba. Ella insistió "Sí, Rubén, te dejo. Me voy a Canadá. Él es de Toronto y me está esperando. Ya compré el pasaje. Me voy la semana que viene. El avión sale el martes a la mañana" le anunció. Mi viejo no entendía nada. Llamó a mi hermana para contarle que mamá había enloquecido. Esa misma noche nos reunimos todos para hablar con mamá sobre su inesperada, trastocante decisión de terminar un matrimonio de cuatro décadas para ir a vivir con un desconocido en un país desconocido. No hubo nada que hacer. Ella no entendió razones. "Quiero estar los últimos años de mi vida con un hombre que realmente me entienda"dijo entre otras palabras que echaban tierra sobre toda su vida con papá. Fue muy doloroso. A la mañana siguiente se fue de la casa del viejo. Decidimos que era lo mejor. Se fue a Canadá.
Nunca supimos lo que sucedido allí. Tres semanas después llamó a mi papá y a mi hermana para anunciarles que regresaba a Buenos Aires.
Ninguno de nosotros la perdonó. Tampoco mi papá que sique viviendo en la casa de La Paternal. Solo. La vieja a su vuelta se instaló en casa de una hermana viuda. Algunas veces hablamos por teléfono. No la volví a ver. Mi hermano mayor la ve de vez en cuando. Ella nunca le contó que le pasó en Canadá. A mí a veces me dice que le gustaría volver a La Paternal con mi viejo. Él no quiere saber nada de ella. La vieja, a sus sesenta y tres años, está trabajando en una panadería. A la tarde, al salir del trabajo, parece que se dedica a chatear en un ciber, me contó mi tía.
Alberto (Bs.As. , Argentina)

Entrevista a Diego Levis en Pagina 12

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Lunes, 9 de enero de 2006

“Se refugian en la computadora porque se sienten protegidos”

"(...)Levis cuenta que antes de escribir Amores en Red tenía en mente otro proyecto: un texto que indagara en la fascinación que ejerce la pantalla de la computadora sobre las personas. El título sería El espejo de la bruja de Blancanieves. “La pantalla de la computadora es como un espejo que nos devuelve una imagen amplificada de nuestras capacidades, haciéndonos sentir poderosos hasta la omnipotencia o pequeños e insignificantes hasta la angustia”, plantea el doctor en Ciencias de la Información y docente universitario en la entrevista con Página/12. Esta hipótesis de trabajo la tomó de la autora norteamericana Sherry Turkle, que en 1984 señaló que la computadora es un poderoso medio proyectivo. Levis, a diferencia de Turkle, sostiene que la pantalla acerca pero también separa, proyecta pero distancia. “Muchas personas se refugian en la computadora porque se sienten protegidas –subraya Levis–. El otro les resulta hostil, pero rara vez lo dicen o lo admiten.” En el libro, el autor recuerda un artículo que leyó en el diario El País sobre una mujer que estaba a punto de casarse con alguien que había conocido chateando. Ella comentaba que antes invertía mucho tiempo y esfuerzo en establecer relaciones sin tener garantizado el resultado. Pero con Internet todo se simplifica. “Ya nadie se fía de esas relaciones cuerpo a cuerpo en que se puede mentir, fingir de la manera más vil, en que puedes enmascararte con tu propio yo. En la red, todo es mucho más sano. Cuando alguien engaña al otro, sólo lo engaña respecto de quién es, pero no respecto de quién realmente quiere ser”, esgrimía la futura esposa.(...)" Leer la entrevista completa en Página12